El recientemente fallecido Sir Arthur C. Clarke escribio “2001: Una odisea espacial” en 1968, en alguna máquina de escribir sin toma de red (de red eléctrica por supuesto).
Hoy, en los albores de la civilización de 2008, aún no hemos encontrado ningún monolito negro, ni viajamos a planetas lejanos al son de “Así habló Zaratustra”.
Pero leed este fragmento de la novela:
Tenía mucho en que ocupar su tiempo, aun cuando no hiciese más que sentarse y leer. Cuando se aburriese de los informes y memorándums y minutas oficiales, conmutaría la clavija de su Newspad, poniéndola en el circuito de información de la nave y pasaría revista a las últimas noticias de la Tierra. Uno a uno conjuraría a los principales periódicos electrónicos del mundo; conocía de memoria las claves de los más importantes, y no tenía necesidad de consultar la lista que estaba al reverso de su bloque. Conectando con la unidad memorizadora de reducción, tendría la primera página, ojearía rápidamente los encabezamientos y anotaría los artículos que le interesaban. Cada uno de ellos tenía su referencia de teclado, al pulsar el cual, el rectángulo del tamaño de un sello de correos se ampliaría hasta llenar por completo la pantalla, permitiéndole así leer con toda comodidad. Una vez acabado, volvería a la página completa, seleccionando un nuevo tema para su detallado examen.
Floyd se preguntaba a veces si el Newspad, y la fantástica tecnología que tras él había, sería la última palabra en la búsqueda del hombre en perfectas comunicaciones. Aquí se encontraba él, muy lejos en el espacio, alejándose de la Tierra a miles de millas por hora, y sin embargo, en unos pocos milisegundos podía ver los titulares de cualquier periódico que deseara. (Verdaderamente que esa palabra de “periódico” resultaba un anacrónico pegote en la era de la electrónica.) El texto era puesto al momento automáticamente cada hora; hasta si se leía sólo las versiones inglesas, se podía consumir toda una vida no haciendo otra cosa sino absorber el flujo constantemente cambiante de información de los satélitesnoticiarios. Resulta difícil imaginar cómo podía ser mejorado o hecho más conveniente el sistema, pero más pronto o más tarde, suponía Floyd, desaparecería para ser reemplazado por algo tan inimaginable como pudo haber sido el Newspad para Caxton o Gutemberg.
Había otro pensamiento que a menudo lo llevaba a escudriñar aquellos minúsculos encabezamientos electrónicos. Cuanto más maravillosos eran los medios de comunicación, tanto más vulgares, chabacanos o deprimentes parecían ser sus contenidos. Accidentes, crímenes, desastres naturales y causados por la mano del hombre, amenaza de conflicto, sombríos editoriales… tal parecía ser aún la principal importancia de los millones de palabras esparcidos por el éter. Sin embargo, Floyd se preguntaba también si eso era en suma una mala cosa; los periódicos de Utopía, lo había decidido hacía tiempo, serían terriblemente insulsos.
En el Infonit, el informativo de Barcelona TV, dedicaron unos minutos a comentar qué es un blog y tuve el placer de “compartir pantalla” con Diego Lafuente (Mini-d).
Es curioso el medio televisivo, al menos para este tipo de programas (noticias de pocos segundos en un informativo). Estuve hablando un buen rato de diversos temas blogosféricos con Marc Bermejo, el reportero de BTV, y al final sólo un corte de unos pocos segundos es el seleccionado.
Una experiencia nueva e interesante, una “prueba superada” (estar en un bar lleno de gente con un tipo filmándome y con un foco delante era un reto para mí) y la constatación de que, efectivamente, la TV engorda ;-)
La entrevista la hicimos en el BCNcafe, un sitio con wi-fi, tranquilo y agradable para conectarse al mundo virtual.